Si bien los toldos se caracterizan por ser elementos muy resistentes, es inevitable que haya ciertas circunstancias que deriven en una avería grave o en un deterioro irreparable de nuestro toldo, ya sea éste un toldo convencional, una pérgola, un cenador o una capota. Aun con todo, estas pequeñas averías pueden ser fácilmente prevenibles si tomamos ciertas precauciones y ponemos nuestro toldo a salvo en determinadas circunstancias, pues hay técnicas que nos permitirán mantener el toldo en buenas condiciones durante mucho más tiempo.

En este artículo hemos reunido algunas de las medidas más eficaces para que nuestro toldo no sufra efectos adversos por parte de factores externos. Si sigues estas precauciones y tomas las medidas adecuadas de mantenimiento, no será preciso que sustituyas tu toldo por ningún otro, pues siempre estará en perfecto estado.

Riesgos a los que se expone un toldo

Los toldos son, en su mayoría, elementos de exterior. Si bien existen algunos modelos, como los toldos verticales, más orientados a su uso en interiores, lo cierto es que estos productos deben enfrentarse a los problemas propios de los objetos de exterior, y ello puede derivar en roturas, oxidación o, en algunos casos, averías más graves. Estos son algunos de los riesgos más comunes a los que se exponen los toldos de exterior:

  • Viento. Esta es la principal preocupación de todo propietario de un toldo. Cuando hay días de mucho viento, el que el toldo esté desplegado puede ser un problema grave, ya que no solo puede romperse la lona, sino que puede desestabilizarse e incluso caer por la intensidad del viento, en caso de que sea excesiva. Tener el toldo desplegado siempre no es bueno, sino que ha de desplegarse cuando vayamos a utilizarlo o vayamos a estar en el exterior, pues de lo contrario lo desatendemos y podemos tener contratiempos como estos.
  • Humedad. Al estar en el exterior, durante los meses más lluviosos o fríos es innegable que se enfrentará a una humedad constante. Como es evidente, la humedad no es un buen aliado del mantenimiento de un toldo, pues si la tela permanece mucho tiempo húmeda puede deteriorarse o dar paso al moho, y si la estructura metálica no consigue secarse por completo es probable que se oxide.
  • Rayos UV. La constante exposición a los rayos UV, especialmente en verano, que es cuando más preocupantes son y más tiempo está el toldo extendido, deteriora la lona y además le hace perder el color rápidamente. El hecho de que estén expuestos al sol durante tantas horas hace que el toldo pierda calidad, algo en parte evitable si se toman determinadas precauciones para evitar que los rayos UV afecten en exceso la calidad y el color del toldo.

Estos son los principales riesgos a los que se enfrenta un toldo, y aunque a veces será inevitable que causen estragos en el producto, hay ciertas medidas de seguridad que podemos tomar para evitar que aspectos tan aleatorios como los cambios en el clima le afecten.

Precauciones para conservar mejor un toldo

Teniendo en cuenta que la mayoría de los riesgos a los que se exponen están fuera de nuestro control, lo que debemos hacer es asegurarnos de que nuestro toldo está protegido ante ese tipo de problemas. Estas precauciones van en la misma línea de un correcto mantenimiento, por lo que es algo que debemos realizar frecuentemente para asegurarnos de que ninguna parte de la estructura de nuestro toldo está sufriendo sin que nos percatemos de ello.

En el caso del viento, lo ideal es que siempre que no estemos utilizando el toldo lo recojamos. Tener el toldo desplegado y exponerlo a un viento intenso puede rasgar la lona y suponer un peligro, pues la estructura también puede fallar. En estos casos, lo mejor es prevenir, comprobar qué clima va a hacer durante el día y tomar las medidas adecuadas. En esta misma línea, en el caso de la humedad, existen cofres especiales para almacenar el toldo durante períodos de tiempo en los que no lo estemos utilizando. Esto puede contribuir a mejorar su conservación, pues no ha de estar expuesto al exterior durante todo el año sino únicamente durante los meses que lo utilicemos, por lo que los niveles de humedad se reducen considerablemente.

Con respecto a eso, antes de guardar el toldo hasta la temporada siguiente es muy importante que esté completamente seco, puesto que al plegarlo la humedad restante no desaparecerá y cuando volvamos a utilizarlo nos encontraremos con múltiples manchas de moho que resultarán más difíciles de quitar, empeorando la calidad del toldo y complicando su limpieza.

Finalmente, para prevenir los efectos adversos de la exposición a los rayos UV, bastará con limpiar el toldo con cierta asiduidad y aplicar trucos específicos que sirven para conservar mejor el calor, protegiendo así la tela del sol. Aun con todo, es inevitable que el sol acabe afectando los colores del toldo, pero con este pequeño mantenimiento esos efectos se retrasarán, por lo que mantendremos nuestro toldo en perfectas condiciones durante más tiempo.