Los toldos se han convertido en elementos imprescindibles tanto en casas particulares como en terrazas o negocios, especialmente en un país tan soleado como España. Por norma general, son muchas las viviendas que ya se venden o alquilan con este complemento, pero es innegable que se trata de un pequeño extra que es preciso saber mantener, pues hay averías o roturas típicas que son fácilmente evitables si sabemos cómo mantener correctamente un toldo.

En este artículo vamos a darte algunos trucos y consejos para asegurarnos de que nuestro toldo se mantiene en perfectas condiciones durante mucho más tiempo, pues los toldos no precisan de un mantenimiento exhaustivo, pero sí hemos de tomar ciertas precauciones y medidas para evitar que factores tan comunes como el viento o el paso del tiempo nos obliguen a reparar o incluso a sustituir nuestro toldo actual por algo fácilmente evitable.

Precauciones para evitar deterioros y averías

Está claro que el mantenimiento periódico es clave, pero hay momentos específicos en los que será preciso prestar más atención al cuidado que le damos a un toldo. Uno de los consejos más básicos es el de recoger el toldo cuando hace mal tiempo, y no hablamos únicamente del viento sino, también, de la lluvia. Aunque la tela con la que se fabrican los toldos suele ser resistente y duradera, determinadas inclemencias meteorológicas pueden acabar fácilmente con un toldo desplegado, por lo que es recomendable asegurarnos de que éste está bien recogido si vemos señales de que va a comenzar a llover o de que va a haber algún temporal importante, pues los vientos fuertes pueden rasgar la tela e incluso romper el brazo extraíble.

En esta misma línea, si ha llovido y no hemos podido recoger el toldo, hemos de asegurarnos de que está completamente seco antes de recogerlo. La tela con la que están fabricados los toldos no es transpirable, y si lo enrollamos estando todavía húmedo aparecerán manchas de moho muy difíciles de eliminar, y, especialmente en el caso de los comercios, será necesario sustituirlo. Normalmente esto no es un problema en épocas como el verano, ya que el calor hace que la humedad se evapore más rápidamente, pero hay que tener especial precaución durante otras épocas del año en las que la humedad sea más acentuada y las lluvias más propensas.

Asimismo, si tienes la seguridad de que vas a pasar un tiempo sin utilizar el toldo, ya sea porque dispones de un negocio y durante ciertos meses no lo utilizas, o porque solo lo tienes en la casa de verano y el resto del año no lo despliegas, procura instalar un cofre para toldos, pues de esa manera podrás estar seguro de que el toldo está protegido, independientemente del tiempo que haga o de la humedad que pueda haber en el ambiente.

Recomendaciones para el mantenimiento de un toldo

Como ya hemos mencionado, el cuidado de los toldos no ha de ser necesariamente exhaustivo, pero sí hemos de darle la importancia que merece. Hay una serie de puntos que no podemos pasar por algo si queremos alargar y garantizar la vida de nuestro toldo, y esos son los siguientes:

  • Límpialo regularmente. Hay diversos pasos para limpiar correctamente un toldo, pero es innegable que es un proceso que ha de realizarse con regularidad. Lo primero que se ha de hacer es eliminar el polvo con una aspiradora, un trapo seco o un cepillo, y luego elimina el resto de la suciedad con agua y jabón. Ten presente las precauciones que te hemos mencionado, pues si humedeces la lona has de asegurarte de que ésta está completamente seca antes de volver a guardarla.
  • Elimina las manchas. Una limpieza regular y genérica no es suficiente si encuentras alguna mancha, ya que cuanto más tiempo pase más difícil será eliminarla, y esto puede deparar en un aumento de la humedad y, por lo tanto, en la aparición de moho.
  • Cuida el color. No es ningún secreto que el sol puede desteñir fácilmente la tela, por lo que, a la hora de limpiarlo, puedes aplicar alguna solución al agua que contribuya a mantener el color durante más tiempo. Existen múltiples soluciones específicas para toldos que te garantizan esta opción, por lo que es cuestión de encontrar la que mejor se adapte a tus necesidades. Al realizar este paso, deberás aplicar la solución con un cepillo suave y luego retirarlo con agua, asegurándote de que no queda rastro del producto al finalizar.
  • Revísalo. Asegúrate de que no tiene ninguna rotura o deterioro, pues pasarlo por alto podría empeorarlo, y no olvides revisar también la estructura para comprobar si precisa de algún tipo de mantenimiento adicional, en caso de estar oxidándose.
  • No lo fuerces. Si has de forzar el toldo es porque hay algo que está impidiendo que funcione correctamente, por lo que lo único que conseguirás será romperlo más. Revisa antes de abrirlo y cerrarlo si hay algún obstáculo para su correcto funcionamiento.

Los toldos rara vez son eternos, pero mantenerlos correctamente hará que su vida útil sea mucho más larga y fructífera. Aun con todo, si percibes algún fallo, deterioro o avería, lo más recomendable siempre es acudir a un profesional para evitar empeorar la situación y garantizar, asimismo, una solución rápida y eficaz.